Matar la conveniencia: Ciudad de México retrocede al pasado

La Ciudad de México impone restricciones a servicios de transporte como Uber, protegiendo a taxis caros e ineficientes. El autor critica esta decisión, argumentando que empeora la experiencia turística y la imagen de la ciudad, creando caos e incertidumbre para los pasajeros.


Matar la conveniencia: Ciudad de México retrocede al pasado

Es cierto, en una de las pocas cosas en que el gobierno de la República es consistente es que ahora también en Guadalajara permite mafias que ofrecen Uber que no es Uber y premia concesionarios que hacen que la gente espere horas por una unidad. Volviendo al Benito Juárez. ¿Sacar a los Uber es mejora? Cómo le beneficiará que turistas nacionales y extranjeros lleguen y sufran demoras y todo para proteger a abusivos. Quien diseñó esto no quiere a México. ¿La Marina? ¿Los taxis darán mejor servicio?, ¿a un precio razonable respecto de la calidad de la experiencia? Obligó a las plataformas a dar seguridad social a sus choferes. Si no, pregunten el éxito de los vuelos directos de Monterrey o Guadalajara a destinos como Madrid. En vez de ello, el gobierno decidió sacar a las plataformas y privilegiar taxis cartelizados: insuficientes y caros. Es una más de las cosas enrevesadas de la presidenta. Al cuarto para las 12, el régimen que heredó el Mundial le da una manita al Benito Juárez. ¿Cómo? Al llegar no sabes si habrá autos de plataforma, o si te tomará horas conseguir taxi autorizado; tampoco si es seguro salir a la calle a buscar un Uber. La izquierda (eso dicen ser) que gobierna el país y la capital olvida uno de sus logros. Quienes los toman no dudan en pagar un poco más con tal de no pisar el AICM. ¿El aeropuerto? Van a volar a la capital y quieren saber cómo salir del aeropuerto. Porque el “caos” previo tenía cierta virtud: era para lo que alcanzaba, y casi todo mundo en paz. Lo peor que puede pasar es que tras tanta obra, y con guardias nacionales persiguiendo Ubers, cada vez menos amigos nos llamen por la simple razón de que desairan a una Ciudad de México que volvió a ser demasiado complicada. Un metrobús y una estación del Metro que te lleva a Pantitlán no llegan ni a aspirina. O que tome taxis permisionarios o de plataforma, que estos compitan y den abasto a la demanda. Incertidumbre también en eso, qué logro del gobierno. Porque ahora, aun para quienes han viajado en avión durante décadas, la CDMX les representa una novedad para mal. del AICM, con pésima fama. ¿Quién gana con la medida? ¿Pero cuál? Son descripciones. Pero luego quita a esos conductores clientes para entregarlos a concesionarios (¿pagarán IMSS a sus colaboradores?) A la capital me refiero. No queda otra que pensar que sí, es decir, que pensar mal. Ellas y ellos le dieron a esta urbe una imagen que ahora trituran. Sus estacionamientos llevan años colapsados por la demanda, y poner parqueaderos satelitales sin una buena red de transporte interno será un parche, que como casi todos los parches pronto mostrará las costuras. Lo mejor sería que la gente llegara y saliera en transporte público. Unos amigos “de la provincia” para nada neófitos en viajes me llaman con una pregunta que primero parece de lo más extraña y luego de lo más lógica. Tras el arribo del ingeniero Cárdenas en 1997 a la Jefatura de Gobierno, vivir acá, visitar el exDF, pasó de pesadilla a orgullo. Ahora, por razones que nadie realmente entiende, el obradorismo va en sentido contrario: complica la vida a la gente porque sí. Nuestro aeropuerto no tiene arreglo. La terminal 2 se hunde, la 1 apesta. La imagen de la CDMX. Salvo que están decididos a hacer un “mall”, ¿la experiencia de viajar mejorará? ¿En el exterior del AICM?, difícilmente. Dudoso. Bien.

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